PROGRAMA "YO NO BANDONO" QUINTO SEMESTRE

 

SEIS COMPETENCIAS QUE FORTALECERÁS EN LA

EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR

 

1. Toma tus propias decisiones y cuida de ti mismo ¿A dónde quiero ir?

Objetivo: que el joven reflexione en su proyecto de vida y en los medios que necesita para llevarlo a cabo.

a. Compatibilidad entre nuestras metas y las decisiones que tomamos.

Formular a los jóvenes las siguientes preguntas:

• ¿Qué tengo que hacer para llegar a (mencionar algún lugar conocido y atractivo para ellos)?

• ¿De cuántas maneras me puedo ir?

• ¿Cuál será la mejor?

• ¿Qué necesito para lograrlo?

Reflexión

Es necesario saber primero a dónde quiero llegar antes de emprender el camino y elegir el transporte. Nadie tomaría un camión sólo para “ver a dónde me lleva”, pues perderíamos tiempo y tal vez descubramos que no nos gusta a dónde nos llevó, además de que se podría terminar el tiempo y el dinero disponibles.

b. Los obstáculos del camino.

Proponer en el pizarrón un laberinto por el que debamos transitar para llegar al lugar a donde queremos llegar y contestar lo siguiente:

• ¿A dónde queremos llegar?

• ¿Qué tuvimos que hacer?

• ¿Qué obstáculos encontramos?

Reflexión

Antes de resolver el laberinto tuvimos que vislumbrar la salida o la meta para asegurarnos de que tomaríamos la ruta correcta y diseñamos una estrategia para sortear los obstáculos que nos encontramos en el camino. ¿Caminos difíciles en la vida? Lee la siguiente reflexión:

 

c. ¿Cómo me quiero ver?

 

Actividad: visualización de mis metas

Pedir a los jóvenes que escriban en un papel algún sueño o proyecto que quisieran ver realizado dentro de 10 años. Después, en equipos o de manera voluntaria ante el grupo, exponer sus sueños así como los posibles pasos que tienen que realizar para alcanzarlo.

 

Reflexión

Todos necesitamos de un sueño, una meta o algo que nos mueva al esfuerzo que le ofrezca sentido a nuestra vida y nos anime a esforzarnos para ser mejores personas. Puede movernos el deseo de tener la profesión que deseamos, estar al lado de la persona que amamos, formar una familia, tener un mejor nivel de vida, corresponder al esfuerzo de nuestros padres o darles ejemplo a nuestros hijos, por citar algunos ejemplos. Lo cierto es que, como escribió Víctor Frankl, sólo nos esforzamos si tenemos una meta que lograr. Los sueños pueden cambiar, pero no debe cambiar el esfuerzo para realizarlos.

 

d. Recapitulación

Haz tu propia escalera hacia tu sueño y escribe en cada escalón los pasos que debes de dar para llevarlo a cabo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La relación contigo mismo

Objetivo: que el joven valore al conocimiento y aceptación de sí mismo como cimiento para desarrollar relaciones sanas Con las demás personas

 

Introducción

“Una buena relación con las personas es esencial para mantener tu vida equilibrada y con un ambiente favorable para tus proyectos. Sin embargo, la primera relación que tienes que atender es la que tienes contigo mismo.”

Dinámica: aprendiendo a estar conmigo mismo

Partiendo de esta frase, se invita a los jóvenes a hacer el siguiente ejercicio:

Sentarse cómodamente, cerrar los ojos y procurar una actitud relajada.

A continuación se les invitará a concentrar su atención en su respiración y dedicar unos segundos a este momento en silencio.

Después se les indicará que permanezcan en silencio durante otros tres minutos y que procuren tener silencio también en su interior, esto es, no pensar en algo en particular.

2. Al cabo de los tres minutos, se les pedirá que abran los ojos y que compartan su experiencia:

• ¿Fue difícil alcanzar el silencio interior?, ¿por qué?

• ¿Descubriste algo?, ¿qué cosa?

• ¿Sentiste incomodidad o ansia por no estar “haciendo algo”?

 

3. Con base en esas reflexiones, concluye el ejercicio con esta reflexión:

“Una relación sana con los demás es posible cuando tienes una relación sana contigo mismo. Recuerda que vales mucho como persona: acéptate como eres, plantéate retos y persíguelos con todas tus fuerzas. Para definir qué retos te son importantes, reflexiona: no le tengas miedo al silencio y a pasar momentos contigo mismo. Puedes reflexionar en un lugar que te guste, pero también puedes hacerlo mientras caminas o haces ejercicio.”

 

4. Un diagnóstico personal

Una buena costumbre es hacer tu propio diagnóstico anual, que bien puedes practicarlo a fin de año o en el día de tu cumpleaños. Te sugerimos que el diagnóstico incluya al menos cuatro ámbitos:

 

i. Tu salud

• ¿Llevas una vida sana que te permita pensar en muchos años en buen estado físico? ¿Haces ejercicio o practicas algún deporte?

• ¿Tu dieta es balanceada?

• ¿Evitas las adicciones?

• ¿Duermes lo necesario?

 

ii. Tu mente

• ¿Estás en paz contigo mismo?

• ¿Eres congruente con el pensamiento, religión o filosofía de vida que te has propuesto?

• ¿Has hecho lo necesario (leer, informarte) para que tu reflexión y razonamiento crezcan a la par de tu cuerpo y de tu nivel de estudios?

• ¿Practicas alguna actividad artística?

• ¿Qué cosas te provocan alegría? ¿Son cosas que verdaderamente te benefician?

• ¿Qué problemas te impiden en ocasiones estar alegre? ¿Cómo atiendes esos problemas?

 

iii. Quienes te rodean

• ¿Llevas una buena relación con tus padres, hermanos, familiares y amigos?

• ¿Cómo pueden mejorar esas relaciones para que tu medio ambiente te sea más favorable?

• ¿Quiénes son las buenas compañías a las que debes acercarte y cuáles son las que debes alejar?

 

iv. Tu futuro

• ¿De qué maneras te preparas para tu vida adulta?

• ¿Sabes qué características buscas en una profesión u ocupación?

• ¿Sabes qué características buscas en una pareja? ¿Qué tan congruente estás siendo con esas características?

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